Jorge Palacín Mendoza
2 april 2025
Estoy tremendamente satisfecho con el producto, y lo recomiendo fervorosamente tanto a a saxofonistas como a mocosos de toda edad (un paño especialmente agradable para sonarse, y rematar la jugada con el desatascador para aquellos mucosidades más rebeldes) En mi caso, desde luego, salvó a mi saxo de acabar estrellado contra el piano: Tengo poca paciencia, y el si bemol grave lo encontré alterado por un extraño efecto... como de altavoz rotatorio del Hamond. Inmediatamente verifiqué que no podía ser un error de software, pues ni siquiera había enchufado el saxo. Justo cuando iba a aquietar mi ánimo y estampar el maldito saxo del demonio, caí en la cuenta de que bien pudiera ser algo de roña en el interior del tubo... Yo soy extremadamente limpio, pero lo cierto es que nunca antes había limpiado ni el interior, ni el exterior del instrumento. Y va para 15 años que poseo el aparato.Compré los paños y la escobilla y...¡esto es otra cosa! Resulta que los pelos de gato que se acumulaban en interior (retiré hasta cuatro sacos grandes) habían ofrecido acomodo a una simpática familia de hamsters: 7 individuos, sin contar a la abuela, que se unía a ellos los fines de semana. Habían instalado en las cercanías de la válvula del sib una rueda sin fin para que los chiquillos hiciesen ejercicio, y de ahí lo del ruido. Gracias a los paños y al departamento legal Amazon, logramos convencer a papá hamster de aceptar la nacionalidad catalana. Huyeron todos para Waterloo. Hoy buscan acomodo en el orificio de Puigdemont. Al parecer es amplio y acogedor. No obstante siempre hay un "pero". En este caso se trata de lo poco recomendable que resulta el paño como alimento de hamsters. Mamá hamster me lo escupió en la cara cuando se lo di a probar. Mejoren el sabor para los roedores, y tendrán el producto perfecto.